Hoy me levanté con la extraña sensación de que algo está cambiando en mí. Es curioso porque incluso las canciones que escucho suenan distintas...en este momento suena Facundo Cabral con su "No soy de aquí, ni soy de allá"...
Me ha llevado mucho tiempo comprender ciertas cosas, vivo sin frustrarme con cosas que no puedo controlar, antes me hacían pasarlo mal, ahora las cosas simplemente pasan...
No es indiferencia, todo lo contrario, es una cuestión de establecer prioridades, estas son las que otorgan el grado de importancia de las cosas, pero son muchas las cosas que están volviendo a su lugar. He vuelto a dejar de fumar después de tener unos meses de Febrero y Marzo jodidísimos, segundo intento, la anterior vez pasé sin fumar 3 meses, no me vale la excusa de "...Es que la vida...". Ya no suele darme la 1h de la mañana sin que esté en la cama. Sólo hay una cosa que me hace daño, no la puedo controlar pero mi debilidad es Lucía y no soporto que su madre me haga daño, no concibo ciertas cosas y no admito la doble moral de las personas...al menos no me dejo pisar por ella, fueron muchos años de vivir con miedo, ahora no me callo lo que no puedo entender y mucho menos compartir, cuando dejas a una persona sin respuestas es cuando llega tu victoria...pero me preocupa el alejamiento que poco a poco se intenta establecer entre la niña y yo, me gustó el consejo de Kike "ya está bien de darle una oportunidad de tener buen rollo con quien no se lo merece, trabaja no para que ella te ayude a que la niña te llame, tu trabajo tiene que ser que la niña pida llamarte"...Gracias Kike, aunque consigues sacarme de quicio con esa cabezonería tuya...siempre eres de gran ayuda.
No me desvío del tema que me ocupaba, me siento mucho mejor con el trabajo ahora...también es cierto que descanso mejor, duermo más. Todo ayuda, por eso me gusta disfrutar de este estado de tranquilidad en el que me encuentro, no hay más estabilidad que la que uno mismo se puede llegar a proporcionar.
Luego está el curso de Entrenador Superior, la verdad que es bastante duro, hay muchos trabajos que hacer, demasiados conceptos que estudiar y en ocasiones se hace jodido...pero es una carrera de fondo, carrera que terminará en 31 de Julio en San Sebastián, un paso más en mi vida, una meta conseguida.
Y como siempre lo que mejor me hace sentir junto con el tiempo en el que tengo a Lucía es el baloncesto, nos acercamos al momento crucial de la temporada, veo al equipo bien antes del playoff de 1/4 de final después de haber sudado tinta china en 1/8 contra Villalba que eran un equipo muy limitado pero con lucha y corazón, si algo hemos debido aprender de ellos es esa capacidad de entrega, entiendo que con jugadores tan superiores como los que tengo es dificil la motivación, se les queda pequeña la categoría, pero me daría mucha pena que después de ganar a 3 equipos de categoría superior en amistosos y que han jugado playoff en su liga, no seamos capaces de agarrarnos a la nuestra. El problema es que para mí ascender es un sueño, sueño con el que mataría los fantasmas de hace 2 años cuando me fuí a la puta calle tras conseguirlo...y a los jugadores sé que les hace (a algunos) mucha menos ilusión que a mí. Ojalá diera con la pócima mágica de la motivación, para mi es fácil, es un reto contra mis propios fantasmas y miedos, pero para ellos...no sé que tecla pulsar y mira que soy capaz de comunicar con ellos...pero eso me cuesta.
En fin, el día ha empezado y ha empezado bien, pienso que esto ya no lo lee nadie, de hecho hay poquísimas personas (3 o 4) que saben que existe, pero como una vez me dijo hace un par de meses Jorge "Rookie" en unas palabras que me ayudaron a entender muchas cosas...
".. guárdate todo lo que quieras, sé un poquito más egoísta, piensa en ti.. aun haciéndolo, aun pensándote ególatra, sabrás mostrarte amigo, fanático.. y sobretodo, el mejor padre para ella.. guárdatelo, hazlo tuyo, y si deseas "vomitarlo", "escupirlo", hazlo porque de verdad lo necesites, no para que nadie lo escuche, o llegue a leerlo.."
Solo puedo decir una cosa, Amén Jorge! me apetecía escribir...para mí mismo!
jueves, 6 de mayo de 2010
martes, 4 de mayo de 2010
El Homenaje anónimo
Hace mucho tiempo que este lugar está como un solar...pero ayer encontré un cuento que alguien me dedicó una vez en un foro público, fue uno de mis chicos de Tajamar pocos días después de que me despidieran de mi puesto de entrenador una vez que conseguimos el ascenso a Nacional. Jamás quise preguntar quien se tomó la molestia de dedicarmelo mientras lo publicaba en el foro de TODOBASKET...recuerdo aquellos días en los que se me juntaba la decepción del despido en Tajamar con la separación conyugal (Junio del 2008)...fueron días duros, este cuento con el que alguien me homenajeó en público (citando mi nombre) me sacó unas lagrimillas importantes en aquel momento, ahí va la historia, una historia que ahora que estoy en el mejor momento como entrenador y he rehecho mi vida cobra sentido,y además ahora que estamos a 4 partidos de ascender en Getafe a Nacional y volver a quedar en el mismo estado que entonces...Siempre supe que fue uno de mis niños porque yo a ellos siempre les regalaba cuentos en ciertas situaciones...maldito cabrón quien lo publicara, lo vuelvo a leer, recuerdo el momento y se me vuelven a saltar las lágrimas, unas lágrimas que sólo yo puedo entender...y me gusta que así sea.
"Extraño mucho esa pelota naranja, las tardes de entrenamiento, los fines de semana de campeonato, el ruido de la zapatillas con el parquet, los viajes en el micro hacia algún club de barrio lejano, a mi viejo y a mi abuelo regañándome cuando perdía la pelota. De eso ya pasó mucho tiempo. Ir al club era mi vida. Aprendí a caminar ahí, todos mis amigos son de ahí; por suerte, seguimos compartiendo la amistad con muchos de ellos, con los que nos encontramos en un bar de Devoto los sábados. YPF se llamaba el club. Ya dejó de existir, y con su cierre fue como si nos "cortaran las piernas", como a Maradona en el Mundial de 1994.
Teníamos un buen equipo, siempre luchábamos en los puestos de arriba, y hasta un año nos dimos el lujo de salir campeones. Es más, tengo la red del aro en mi casa. Claro que salimos campeones de la División C de infantiles de Capital Federal. Pero para nosotros era lo máximo, éramos Jordan, Pippen, Paxon, Grant. En realidad había muchos Jordan. Lo curioso era que el club no tenía cancha de básquet cubierta; por eso teníamos que alquilar una en otro club para jugar de locales. Entonces, nunca fuimos locales, aunque siempre venían nuestras madres a vernos y alguna que otra niña.
Nos conocíamos desde los 8 años, con algunos por más tiempo, y pasamos juntos por todas las categorías. Compartimos viajes, asados, la pileta en el verano, cumpleaños y fiestas, hasta en los carnavales del club nos divertíamos. No importaba que al otro día teníamos que jugar; eso sí, nunca faltábamos a un partido. Es más, a veces ni dormíamos, y llegamos a la conclusión de que con unas copas de cerveza jugábamos mejor.
Hoy todo eso sigue en parte. Las salidas a Devoto, los cumpleaños, las fiestas, los encuentros. Sólo falta algo fundamental: la pelota naranja, esa que nos juntó hace 16 años y que tantos momentos lindos nos hizo pasar. Esa endiablada pelota que nos regaló una linda amistad, una amistad que perdura. Algún día volveremos a las canchas."
"Extraño mucho esa pelota naranja, las tardes de entrenamiento, los fines de semana de campeonato, el ruido de la zapatillas con el parquet, los viajes en el micro hacia algún club de barrio lejano, a mi viejo y a mi abuelo regañándome cuando perdía la pelota. De eso ya pasó mucho tiempo. Ir al club era mi vida. Aprendí a caminar ahí, todos mis amigos son de ahí; por suerte, seguimos compartiendo la amistad con muchos de ellos, con los que nos encontramos en un bar de Devoto los sábados. YPF se llamaba el club. Ya dejó de existir, y con su cierre fue como si nos "cortaran las piernas", como a Maradona en el Mundial de 1994.
Teníamos un buen equipo, siempre luchábamos en los puestos de arriba, y hasta un año nos dimos el lujo de salir campeones. Es más, tengo la red del aro en mi casa. Claro que salimos campeones de la División C de infantiles de Capital Federal. Pero para nosotros era lo máximo, éramos Jordan, Pippen, Paxon, Grant. En realidad había muchos Jordan. Lo curioso era que el club no tenía cancha de básquet cubierta; por eso teníamos que alquilar una en otro club para jugar de locales. Entonces, nunca fuimos locales, aunque siempre venían nuestras madres a vernos y alguna que otra niña.
Nos conocíamos desde los 8 años, con algunos por más tiempo, y pasamos juntos por todas las categorías. Compartimos viajes, asados, la pileta en el verano, cumpleaños y fiestas, hasta en los carnavales del club nos divertíamos. No importaba que al otro día teníamos que jugar; eso sí, nunca faltábamos a un partido. Es más, a veces ni dormíamos, y llegamos a la conclusión de que con unas copas de cerveza jugábamos mejor.
Hoy todo eso sigue en parte. Las salidas a Devoto, los cumpleaños, las fiestas, los encuentros. Sólo falta algo fundamental: la pelota naranja, esa que nos juntó hace 16 años y que tantos momentos lindos nos hizo pasar. Esa endiablada pelota que nos regaló una linda amistad, una amistad que perdura. Algún día volveremos a las canchas."
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